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Gremiales

Final abierto o una nueva oportunidad perdida

La CGT aflojó, la política perdió iniciativa, y los medios hegemónicos y la derecha avanzan en su discurso negacionista.

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Foto: Matías Sastre

“Son ellos o nosotros”, “el marido de Cristina se salvó de caer preso porque se murió”, “si la tocan a Cristina que gran país vamos a armar”, “demoler el edificio de Desarrollo Social”, “merecen la pena de muerte, no una liviana prisión domiciliaria”, “una parte de la gente pobre quiere tener hijos para cobrar el plan”, “son unos chorros”, “son una lacra, son basura”, “alguien tiene que calmarla”.

Los discursos de odio se construyen y divulgan para incitar la discriminación, deshumanización y violencia hacia personas o colectivos en función de sus identidades sociales, políticas, ideológicas, culturales, étnicas, de género, religiosas, o cualquier otra.

El intento de magnicidio a Cristina no fue un hecho aislado ni obra de “un loco suelto”. Fue producto de la construcción de una derecha que perdió la vergüenza de decir lo que piensa y aprendió a propagar sus discursos de odio de manera eficaz. 

Las estrategias de manipulación son conocidas: distraer lo importante; inventar problemas, esperar la reacción y ofrecer soluciones por derecha; aplicar medidas extremas de manera gradual; valerse de las respuestas emocionales para invalidar el sentido crítico; reforzar la autoculpabilidad, hacer creer a las personas que ellas mismas son responsables de sus desgracias; dividir; polarizar; utilizar el lawfare como método para socavar a líderes populares. Todo a través de mecanismos tecnológicos, mediáticos, políticos, sociológicos y tantos más. 

Steve Bannon, jefe de campaña de Donald Trump, Jair Bolsonaro, Viktor Orbán, Vox y colaborador de Mauricio Macri, entre otros, sembró sus métodos. Fue expulsado de la Casa Blanca en agosto de 2017 y detenido por quedarse ilegalmente con un millón de dólares provenientes de la campaña trumpista para construir el muro entre México y Estados Unidos, sin embargo, dejó secuelas.

Foto: Eloísa Molina

“La llegada del Tercer Reich” de Richard J. Evans, un paso a paso sobre la construcción del estado nazi en Alemania, es uno de sus libros de cabecera y su doctrina se basa en que “el odio y la ira son motivadores».  

Amnistía Internacional denunciaba en 2017 que «el uso cínico del discurso del ‘nosotros contra ellos’ provoca una agenda deshumanizadora basada en discursos de culpa, odio y miedo a escala nunca vista desde los años 30».

El atentado contra la Vicepresidenta, entonces, no debería haber sido una “sorpresa”. Los indicios estaban ahí. ¿Está preparada la dirigencia política argentina para asumir y enfrentar lo que este siniestro episodio abre? 

Los doce años de prisión y el intento de proscripción que el fiscal Diego Luciani pidió para Cristina en la causa “Vialidad” desató el repudio de las fuerzas políticas, sociales y sindicales y Cristina Fernández desnudó el entramado judicial al servicio del poder concentrado. 

Las vallas de Rodríguez Larreta como símbolo extremo de “contención” de esas fuerzas sociales fueron derribadas. Ese “alguien tiene que calmarla” retumbó como un eco de fuego en el arma que empuñó Fernando Sabag Montiel y que míticamente falló.

El que no falla es el pueblo, por eso más de 600 mil personas colmaron Plaza de Mayo. Las calles como escenario de disputa, defensa de la democracia y respuesta al odio.

“Cristina presidenta” fue un canto sentido. Sin embargo, Cristina no habló ese día en la Plaza, ni al siguiente en el acto del PJ bonaerense en Merlo: suspendido. El paro de la CGT y la CTA nunca llegó y la sesión en Diputados no pudo ir más allá de la aprobación de una resolución de repudio de tres párrafos.

El bloque opositor se dio el lujo de retirarse luego de votar, los “libertarios” apenas si repudiaron la violencia y no perdieron la oportunidad de remarcar su defensa de la propiedad privada y el liberalismo. El Frente de Todos no expuso a sus figuras más relevantes a deslumbrar en el recinto. La izquierda se abstuvo, repudió el atentado y presentó su programa. 

¿Quién ganó esta partida? Tal vez la respuesta sea: nadie todavía. 

El documento leído en la Plaza que llamó a la paz social no parece haber calmado a las fuerzas de la oposición que, sin tapujos, siguen escupiendo su ira. 

El poder hegemónico, en su disputa geopolítica, sabe lo que quiere: alimentos, recursos naturales, minerales, la capacidad de producir energía. Es por eso, y por todo lo demás, que la reconstrucción del movimiento nacional tiene que ser clara: recuperar la soberanía, la energía, los puertos, los trenes, la tierra para producir, el litio, resolver el problema del endeudamiento con los fondos de quienes la fugaron, poner en pie empresas nacionales, generar trabajo, reconocer a los sectores de la economía popular para ese proceso de reconstrucción nacional, recuperar el Estado para el pueblo.

Si los gobiernos populares no cumplen con su pacto electoral, no resuelven los problemas cotidianos de las personas de a pie y no se enfrentan al poder real sino que, en muchos casos, pactan con él, el futuro forjara la esperanza sólo a través de los corazones latiendo en las calles nuevamente.  

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Argentina

Neumáticos: cómo sigue el conflicto de Bridgestone

Se juntaban desde las 11 en el Ministerio de Trabajo. El SUTNA publicó un comunicado con fuerte apoyo. Pirelli y Bridgestone presionan.

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Una nueva reunión paritaria de los trabajadores del neumático con las empresas del sector tiene lugar hoy desde las 11 en el Ministerio de Trabajo, en el marco de un extenso conflicto por mejoras salariales y en las condiciones laborales.

El encuentro, convocado por la cartera laboral, se desarrollará a partir de las 11 en la sede de la avenida Leandro N. Alem 650 de la ciudad de Buenos Aires, donde el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (Sutna) convocó a los trabajadores y a «todas las organizaciones de la clase obrera» a concentrarse.

El sábado último, la compañía Bridgestone anunció la decisión de «cerrar temporalmente» sus operaciones en el país a raíz de las «prolongadas negociaciones» con Sutna dentro de la revisión paritaria 2021/2022.

El viernes, otra empresa productora de neumáticos, Pirelli, denunció en un comunicado que «el Sutna mantiene bloqueada la planta desde hace varios días, alterando el flujo normal de la fábrica«.

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