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CABA

Trabajadores de CABA protestaron por el «vaciamiento de la obra social ObSBA»

La protesta, que se desarrolló bajo la consigna «La salud es un derecho, no un negocio», exigió que «abran los libros contables, que se realicen asambleas abiertas que garanticen la participación directa y democrática en la toma de decisiones por parte de las personas afiliadas».

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Bajo la consigna «La salud es un derecho, no un negocio», la protesta exigió «la restitución y ampliación de prestaciones médicas y farmacéuticas». Andrea Pepín, docente e integrante del colectivo de Afiliados, explicó que «rechazamos los copagos; decimos también no al cierre de las residencias turísticas, y no a la privatización del club recreativo de Núñez».

Trabajadores y jubilados del Estado de la Ciudad de Buenos Aires realizaron este martes, frente a la sede del Gobierno porteño, una protesta contra el «vaciamiento de la obra social ObSBA» en la que denunciaron «el grave deterioro de la atención» al público por parte de esa prestadora.

Según informaron voceros de la protesta, la manifestación -que se desarrolló en orden- se realizó desde las 11, frente a la sede del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, ubicada en Uspallata 3150, en el barrio de Parque Patricios.

«Hoy, trabajadores y jubilados del Estado de la Ciudad de Buenos Aires nos movilizamos para hacer una concentración frente a la Jefatura de Gobierno. Esta es la cuarta movilización en lo que va del año por los mismos motivos», dijo a esta agencia Ana Belinco, organizadora y vocera de la manifestación.

Andrea Pepín, docente e integrante del colectivo de Afiliados en Defensa de Obsba, enumeró los reclamos de los trabajadores y jubilados del sector. «Estamos reclamando la restitución y ampliación de prestaciones médicas y farmacéuticas, rechazamos los copagos; decimos también no al cierre de las residencias turísticas, y no a la privatización del club recreativo de Núñez», dijo.

«Especialmente -añadió- estamos pidiendo garantías en el tratamiento para personas con discapacidad; mejoras a la cobertura a los jubilados, restitución de atención presencial; mejora de la atención telefónica y presencial para turnos y otros trámites, no al cobro de atención virtual de la salud».

En la protesta, explicó Pepín, «reclamamos la apertura ya de los libros contables de la obra social, participación directa de trabajadores y afiliados en la toma de decisiones y la realización de una investigación a todos los responsables políticos y sindicales del vaciamiento de la obra social».

«Hoy, trabajadores y jubilados del Estado de la Ciudad de Buenos Aires nos movilizamos para hacer una concentración frente a la Jefatura de Gobierno. Esta es la cuarta movilización en lo que va del año por los mismos motivos»

Ana Belinco, organizadora de la manifestación

Por su parte, Belinco informó que «en el mismo acto se denunció el vaciamiento en la obra social ObSBA, que se expresa en el grave deterioro de la atención al público».

«Asimismo, denunciamos la falta de respuesta a los pedidos de turno o suspensión de turnos ya asignados. Negación de tratamientos para personas con discapacidad. Falta de entrega de medicamentos. Interrupción de tratamientos por falta de pago a prestadores. Y la imposición de copagos con tarifas elevadas», remarcó.

Los trabajadores y jubilados del Estado porteño denunciaron además «la quita del servicio de atención médica a domicilio y una deficiente atención virtual por parte de la empresa tercerizada Vittal, que se niega a brindar certificados de reposo e impiden de esta forma el derecho a las licencias por enfermedad cuando corresponde».

«A esto -añadió Belinco- se suma que la dirección de la obra social determinó, a puertas cerradas, el cierre de las residencias turísticas y la privatización de gran parte del predio del Club de ObsBA, en el barrio porteño de Núñez».

La protesta, que se desarrolló bajo la consigna «La salud es un derecho, no un negocio», exigió que «abran los libros contables, que se realicen asambleas abiertas que garanticen la participación directa y democrática en la toma de decisiones por parte de las personas afiliadas».

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Argentina

Marcha contra Larreta y su plan de cambiar el casco histórico

Sobre calle Defensa había carteles de color celeste con la frase «Paren de arruinar nuestra calidad de vida» y «No al patio de comidas en las calles del casco histórico».

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Vecinos de los barrios porteños de Montserrat y San Telmo se movilizaron esta tarde en contra de la iniciativa del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires de modificar el casco histórico porteño e instalar un polo gastronómico.

«Esto genera perjuicios no solo en el aspecto edilicio sino que también afectan la calidad de vida», dijeron a Télam algunos de los asistentes.

La movilización comenzó a las 14.30, cuando los vecinos se agruparon sobre la avenida Independencia, en intersección con la calle Defensa, en el barrio porteño de San Telmo.

En algunos de balcones de edificio de la calle Defensa había carteles de color celeste con la frase «Paren de arruinar nuestra calidad de vida» y «No al patio de comidas en las calles del casco histórico».

Asimismo, algunos vecinos repartieron volantes a los transeúntes, y otros, en cada cambio de semáforo, mostraron un cartel en el que se leía «salvemos al casco histórico de San Telmo y Montserrat».

Los vecinos remarcaron que la instalación de numerosos locales gastronómicos en la zona causó un aumento de la contaminación ambiental, por la acumulación de basura y la contaminación auditiva, a causa del elevado volumen de los parlantes instalados en los negocios.

Jonathan Valdivieso, fundador del Observatorio del derecho de la Ciudad y vecino del barrio de San Telmo, señaló a Télam que «el gobierno de la Ciudad quiere llevar a cabo una modificación del casco histórico, pero esta área no puede modificarse porque es el área de protección numero uno, es decir el área de protección patrimonial más importante» que tiene la ciudad.

Según el vecino, el Gobierno porteño «no convocó a la ciudadanía a participar, a pensar cuáles son las prioridades y necesidades de que tenemos en el barrio histórico».

Valdiviezo remarcó que, para el desarrollo de esta iniciativa, el Gobierno porteño «no hizo los estudios de impacto ambiental necesarios para ver cuáles son las mejores medidas y cómo mitigarlas porque este plan de renovación va a implicar la intervención de entre 72 cuadras del barrio histórico».

Los vecinos enfatizaron que esta obra afectará no solo a la circulación de transporte público en el barrio, sino también a la recolección de residuos.

Valdiviezo agregó que el martes presentarán una acción judicial cuestionando «el plan de renovación en el caso histórico, justamente por falta de estudios de impacto ambiental y falta de participación y por estar violando el patrimonio».

Por su parte, María Eva Koutsovitis, integrante del movimiento Barrios Históricos Vivos consideró necesario «defender y preservar nuestra identidad e historia, porque lo que está en riesgo es nuestro patrimonio cultural e histórico».

Koutsovitis remarcó que los enormes polos gastronómicos destinados fundamentalmente al turismo generan a largo plazo «la expulsión de los pequeños comerciantes y familias que habitan en estos barrios».

Emma, una histórica vecina del barrio, criticó al Gobierno porteño debido a que «no cuida al patrimonio histórico y no invierte para preservar las calles ni los adoquines, que son un patrimonio de todos los vecinos».

La vecina remarcó que «el objetivo del Gobierno porteño es expulsarnos del barrio, debido a que si se aprueba la modificación impulsada por el gobierno de la CABA, ni autos, ni transporte público podrán circular y esto perjudica sobre todo a las personas que tienen alguna discapacidad».

Emma destacó que muchos vecinos debieron abandonar el barrio a causa de los problemas que generan los locales gastronómicos.

«Tengo 78 años, y de viernes a domingo no puedo dormir porque los bares ponen la música a todo volumen y es un peligro salir a la mañana para nosotros, porque siempre queda alguna persona en estado de ebriedad que sigue de largo. Además esto está mal iluminado, la verdad, lo que hicieron para beneficiar al turismo gastronómico fue arruinarle la vida al vecino del barrio».

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El plan de obras del Gobierno porteño prevé intervenir más de 70 cuadras del casco histórico con trabajos que incluyen el reemplazo de calles asfaltadas por un adoquinado, el retiro de los desniveles entre la vereda y la acera y una ciclovía.

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