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Entrevista

Gauchito, el libro que necesitaba el Santo

Entrevista a Matías Segreti

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Por Manu Campi | @manucampimaier

Antonio Plutarco Cruz Mamerto Gil Núñez nació como un hombre que superó su propia anatomía. 144 años después, la figura humana ha corrido una suerte de olvido dándole lugar al encanto que algunas deidades ostentan. Faltaba entonces, el reconocimiento literario sobre quién, sin proponérselo, habita en los anales de la historia, ahora con justeza, como un ser humano. Matías Segreti, periodista, escritor y docente, se sabe responsable de convertir al santo, en un hombre.

Así, el libro, publicado en diciembre de 2020, tuvo merecida repercusión y, dos años después, cuenta con la quinta edición a manos de ‘Criolla’ la editorial que lo vio nacer.

—¿De dónde nace la idea de escribir sobre el Gauchito?

—En principio hay que reconocer que hace tiempo dejó de ser una figura exótica. Incluso en la Ciudad donde vivo, el despliegue de altares, imágenes, estampas y objetos relacionados con el Gauchito circulan en el espacio público sin llamar demasiado la atención. Ni hablar del mercado operando en la comercialización de objetos, remeras, stickers, etc. El Gaucho pasó, en los últimos veinte años a formar parte de nuestro ecosistema urbano, y al mismo tiempo su historia es bastante desconocida, pocas personas la conocen, y muchos resuelven su narrativa con el lema “el Robin Hood del litoral”, síntesis con la que no estoy de acuerdo. Mi interés es contar historias, de la mejor manera que pueda, por eso quise contar una versión del Gauchito. Eso también me pareció un desafío, porque su historia tiene tantas versiones como promeseros.

—¿Con qué te encontraste cuando empezaste a escribir?

—Con una expresión de fe y religiosidad sin mediación. Eso me parece fantástico. La relación de los devotos y promeseros con el Gaucho no implica la institucionalización, nadie ordena el rito, la liturgia es personal. Solo hay una condición contractual que nadie rompe: pedir y ofrecer. Al Gaucho se le pide pero también se le promete. Después de eso cada persona construye un vínculo de intimidad y amorosidad con el Gaucho, que sobrevive a cualquier intento de regular esa relación de religiosidad. Por otra parte está la ceremonia colectiva. Cuando estuve en Mercedes, el 8 de enero, fecha en que mataron al gaucho, presencié una experiencia comunitaria que, de alguna manera, es indescriptible. Cientos de miles de personas, con cuarenta grados, llegando a caballo, en micro y en autos, de diversas clases sociales, con promesas de todo tipo, con malestares y agradecimientos, con enfermedades y sanaciones milagrosas rindiendo tributo a un hombre de campo, pobre, perseguido y asesinado por no renunciar a su esencia.

—¿Quién era Antonio Gil?

—Se sabe que existió. Que nació en Mercedes, Corrientes y que participó forzadamente de la guerra contra el Paraguay. Luego, al terminar la guerra, desertó del ejercitó. Eso era una ofensa tremenda y además era motivo de castigo, cárcel y ejecución. El Gauchito emprende su vida en el monte y comienza a enfrentarse al ejército. Al mismo tiempo comienza a robar. Aquí es donde se despliegan sus mitos, que se instituyen como verdades: el Gaucho roba a los ricos para sacarles algo de lo que antes ya le sacaron a los pobres. Comienza a hacerse famoso, reparte su botín entre las familias que lo acompañan y esto provoca una reacción desmedida del ejército. Finalmente es capturado y asesinado. A partir de su muerte comienzan los milagros.

—¿Qué te dio el personaje?

—El personaje no es nuevo. Es la historia del desplazado, del renegado, del excluido. De alguna manera es bastante similar a Martín Fierro de Hernández, pero también a Luciano Arruga y al Frente Vital. Es la historia también de las víctimas del estado represor, de la persecución contra los sectores populares, de los que no tienen nombre. Por eso el pueblo se identifica con el Gaucho, porque es uno de ellos que logró trascender sin traicionar su esencia.El libro ofrece una mirada del personaje a través de su entorno, pero sin dejar de lado las condiciones que lo llevaron a la inmortalidad. El Gauchito, por otro lado, es en la actualidad el personaje que acompaña a los camioneros en la ruta y a todas aquellas personas que buscan gozar del favor del Santo. No hay personaje que haya tenido tan corta vida que, no habiendo hecho más que lo que le dictó su conciencia y condición, demande tanto respeto, admiración y ofrenda, como el Gauchito.

—¿Qué cosas te pasaron o te pasan en relación al libro que corre ya por su quinta edición?

—De todo. Creo que los libros tienen una función cultural, de goce, de encuentro con las historias, de una experiencia con el lenguaje. Sin embargo, lo que ha pasado con este libro es que, en ocasiones, se ha transformado en una especie de prolongación del rito. Hay familias que lo han llevado a Mercedes como ofrenda, otros que después de leer el libro comenzaron a hacerse devotos y hoy su altar tiene como objeto central el libro. Hay historias muy sensibles, de padres, madres lectoras que han leído el libro y pedido por la salud de sus hijos en situaciones de gravedad. Lo que pasa con este libro, sin duda trasciende las palabras que organizan el texto y por supuesto a su autor.

—¿Pensás que el Gauchito te hizo un guiño o tuvo algo que ver el éxito del libro?

—Obvio que hay una mano ahí. También hay devolución. El libro acaba de celebrar su quinta edición en un año y medio. Eso para nosotros es una alegría y también una responsabilidad. Somos muy respetuosos de la religiosidad popular e intentamos contar una historia, de manera precisa, que intente gustar, en la que se pueda experimentar una sensación de placer con el lenguaje. Algo de eso sucede porque el libro sigue circulando, probablemente el Gaucho este mirando qué pasa y tirándonos alguna de sus magias.

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Entrevista

EXCLUSIVO Burlando: “No admitimos otra sanción que no sea perpetua para todos”

El abogado Fernando Burlando le dijo a EL ARGENTINO que el fallo por el crimen de Fernando Báez Sosa debe ser “perpetua para todos” y adelantó que ante otro veredicto apelaran en su condición de representantes de los padres de la víctima. La polémica encuesta que lanzó en redes sociales y cuyo resultado podría asemejarse a la resolución de un Jurado Popular, aunque aclaró que su intención es escribir un artículo sobre los debates orales y públicos

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Por Néstor Llidó

Junto a sus colegas Fabián y Facundo Améndola, Fernando Burlando asumió la representación de los padres de Fernando Báez Sosa, el chico asesinado por una patota en el verano de 2020 en Villa Gesell y que quería estudiar para ser abogado. El mediático letrado fue uno de los ejes de atención durante el juicio contra los ocho acusados por el crimen y al formular su alegato pidió prisión perpetua para los imputados, mediante frases contundentes, tales como “todos mataron por matar”, calificando lo sucedido como “una cacería humana”.

Mientras aguarda el fallo del Tribunal Oral Criminal Nro. 1 de Dolores que se conocerá el próximo lunes, Burlando expresó ante la consulta de EL ARGENTINO que “nuestro criterio ha sido y es claro, después de lo que se vivió, vio y escuchó durante el juicio, no admitimos otra sanción que no sea la prisión perpetua para todos”. Así lo expuso en su condición de abogado querellante, con duros conceptos hacia los jóvenes acusados, quienes le cuestionaron sus expresiones públicas y declinaron en responder sus preguntas cuando cinco de ellos brindaron sus breves testimonios en el debate.

Al ser consultado sobre si los jueces emiten cualquier otra sentencia que no sea la pena máxima, sin acompañar el pedido de Fiscalía al que adhirieron y atendiendo a algunas de las solicitudes de la defensa,  respondió, de manera tajante, que “si el veredicto no está en nuestros objetivos, apelaremos”. Casi a modo de anticipo que esta primera instancia judicial del caso que conmocionó y tiene en vilo a la sociedad argentina podría tener futuros capítulos, a partir de difundirse los fundamentos del fallo.

Durante la espera a ver que se resuelve en los Tribunales de Dolores, el abogado Fernando Burlando lanzó una encuesta, a través de su cuenta en Twitter. Allí consultó a los usuarios de este red social: “Conforme a las pruebas presentadas durante el juicio y los alegatos de la fiscalía, querella y defensa ¿Cuál crees que será la sentencia de los jueces”, escribió, agregando cuatro escenarios posibles: “Absolución: Libres, homicidio por riña: 2-6 años, dolo eventual: 8-25 años y alevosía y premeditación: perpetua”.

Con una alta participación y la posibilidad de votar hasta hoy, ya más de 250.000 personas se pronunciaron, con un 58% a favor de la perpetua, 32% considera que serán sentenciados por homicidio con dolo eventual, un 8% por homicidio en riña y apenas un 2% cree que serán absueltos. Sobre esta “movida” en @FernandBurlando (su cuenta en la que tiene 176.372 seguidores), aclaró que “la encuesta tiene otro objetivo, sobre un artículo que tengo pensado escribir, donde además de explicar las vivencias de mi profesión, referirme al procedimiento del juicio oral y lo que puede llegar a ocurrir en una instancia de juicio por jurados”.

Frente a las críticas que recibió, a partir de las diversos comentarios en contra, Burlando manifestó que “pudo haber sido mal interpretado por algunas personas, pero en definitiva, lo que sucede en las redes sociales puede considerarse como que hubiese ocurrido con un jurado popular. Es simplemente eso, pero, reitero, tuvimos un juicio donde se vio y escuchó, debe darse una condena a perpetua para todos los acusados”.

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