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«La política no puede estar divorciada de lo que pasa por abajo»

Entrevista exclusiva a Agustín Balladares.

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El referente del Movimiento Evita y conductor del espacio “Lanús para Lanús”, Agustín Balladares, en diálogo con El Argentino analizó la situación económica, el rol de los movimientos populares y la necesidad de pensar un proyecto de país a largo plazo con el protagonismo político de los de abajo

Fotos: Gustavo Fraietta

Agustín Balladares es referente provincial del Movimiento Evita, conduce el espacio “Lanús para Lanús” en el distrito, es Concejal ad honorem del Frente de Todos, Director Nacional de Agenda Política en Jefatura de Gabinete de Ministros y Vicepresidente del PJ de Lanús.

El mural del abrazo entre Perón y Evita que iluminaba una pared lateral del local de Hipólito Yrigoyen 4061 en la localidad lanusense fue el fondo perfecto para un diálogo que inició así:

-¿Cómo analizas el momento político en el que estamos?

-Complejo, venimos de una situación muy turbulenta, difícil y bastante atípica. El macrismo ha subordinado el sistema político al financiero y generó un endeudamiento, único en la historia, que profundizó la crisis en la estructura económica argentina en el marco de un capitalismo que necesita cada vez menos fuerza de trabajo para generar plusvalía. En ese escenario fue muy interesante como el campo nacional y popular generó una alternativa con perspectiva de unidad que se plasmó en lo electoral y ahora tiene el desafío de construir unidad política. Esa transición nos enfrenta a diferentes problemas que impiden una mayor potencia del Frente de Todos. La política no puede estar divorciada de lo que pasa por abajo. De base tenemos que generar un espacio político con certidumbre en nuestro accionar, con previsibilidad, eso nos va a dar la posibilidad de volver a construir ese pacto con la población. Si no resolvemos los problemas de la Argentina corremos el riesgo que el peronismo deje de ser garante de las soluciones a los problemas que deja la derecha. Si no nos juntamos perdemos, pero con eso no alcanza, hay que generar un proyecto para el país a 50 años: sin pobreza, con una economía previsible, inversión y un estado eficiente y consolidado fiel expresión de nuestro pueblo.

-¿Qué opinás de las medidas anunciadas por el ministro de Economía Sergio Massa?

En nuestro país veníamos padeciendo una crisis de expectativas. Esa hendija fue aprovechada por los intereses históricos de los poderes concentrados para generar climas de imprevisibilidad. La volatilidad de la moneda paralela, las pujas inflacionarias, las tapas de los medios, todo eso respondía a un fin. Massa supo construir en toda su carrera una fortaleza en tender puentes con los sectores facticos de la Argentina. Su incorporación al gobierno es un mensaje claro para los sectores del país que veían un rumbo poco nítido de las políticas económicas del gobierno. Esta sensación de “certidumbre” nos da tiempo para poder desplegar las políticas que nos quedaron en el tintero. Que tiene que ver con cumplimientos de metas de deudas heredadas, pero también con la búsqueda de mayor distribución para los sectores medios y populares.

Fotos: Gustavo Fraietta

-¿Qué pensás del condicionamiento de los procesos políticos por parte de las grandes corporaciones?

-Argentina y los pueblos del mundo siempre se han desarrollado a partir de la disputa de intereses. El sistema financiero empezó a hegemonizar, generó poder y busca representaciones políticas que puedan jugar a su favor en esa disputa. Cuáles son nuestros instrumentos para desestructurar esa estrategia que beneficia a un puñado y no al conjunto del pueblo. Ahí la unidad política y social de todo el campo nacional y popular es la única garantía que nos va a permitir pelear con mayores niveles de igualdad contra esos intereses. Argentina es un territorio en disputa para los poderes. Con un enorme potencial alimentario. La segunda reserva de gas más grande del mundo, que es la transición entre el petróleo y las energías renovables. El Litio, como insumo energético que va a hacer mover la industria automotriz que es por expansión la más grande del mundo, está en Australia, el norte de China y en el triángulo Argentina, Chile, Bolivia. Nuestro territorio es muy funcional al mundo que se viene por eso se van agudizando las disputas de los poderes aquí.

-A pocos días del 7 de agosto ¿Qué rol debe ocupar la economía popular en la construcción de ese horizonte de país?

-La Economía Popular tiene un rol muy importante. La lógica del desarrollismo no va a resolver el problema del empleo en Argentina. La economía popular, sin embargo, genera trabajo. El primer desafío del Estado es reconocerlo y potenciarlo. Tenemos menos de 7 millones de trabajadores formales, más de la mitad de la población activa laboral son trabajadores sin derechos. Cerca de 11 millones de laburantes todos los días salen a resolver los problemas de sus hogares a través del trabajo. La economía popular juega un rol central para el desarrollo económico con perspectiva de justicia social y no puede estar escindida de los movimientos que somos los que hemos irrumpido en este último siglo como un nuevo actor por fuera de las estructuras tradicionales de la política.

-¿Cómo detallarías ese proceso de irrupción en las formas tradicionales de la política?

-La crisis que se cristalizó en el 2001 tuvo en el 2003, de la mano de Néstor Kirchner, una expresión política. Hoy la crisis es otra, con otros actores, otras dinámicas económicas y en otro contexto mundial, esta nueva crisis la tiene que expresar un nuevo sector de la política y los movimientos populares tenemos un rol fundamental en ese proceso. Los movimientos populares también somos instrumentos políticos para introducir las problemáticas del pueblo en el Estado, para que se construyan respuestas. Pero este es un fenómeno raro para algunos, inherente a la situación política y económica mundial. Muchos de los dirigentes políticos actuales no lo interpretan. La política es disputa de intereses. Hoy en los barrios profundos del conurbano bonaerense está la iglesia y estamos los movimientos populares. No sólo queremos ser la expresión del conflicto social sino que queremos ser quienes diseñemos las políticas públicas para resolver los problemas del pueblo y eso es disputa de intereses. Por eso nos estamos planteando gobernar porque ser parte de la solución institucional es gobernar. Hay que generar una estatalidad acorde a la realidad argentina.

Fotos: Gustavo Fraietta

-¿Qué estrategia pensás para Lanús?   

-En el conurbano conviven todas las Argentinas: la inmigración de finales del S.XIX que se consolidó en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, la migración interna producto de la desigualdad que se agudizó en la producción agrícola que fue expulsando a compatriotas de las provincias y vinieron a ser parte de este nuevo destino que se estaba gestando en las capitales y hoy tenemos a las generaciones hijas del conurbano bonaerense, más de 12 millones de habitantes que generamos mucha riqueza. En el último tiempo las ciudades dejaron de ser generadoras de trabajo y se construyó un centro gravitacional en la ciudad de Buenos Aires, entonces las ciudades del conurbano son dormitorios. Nosotros tenemos que ganar la disputa del sentido. Lanús tuvo su autonomía con las sociedades de fomento, los clubes, tenemos que reconstruir esa trama de la comunidad organizada. Cada vez son más los vecinos del conurbano bonaerense que desarrollan menos tiempo de su vida en su propio lugar y eso es peligroso porque ahí se tensa la disputa del sentido común. Me preocupa mucho que perdamos esa identidad valiosa que tiene que ver con el individuo que se realiza en sociedad.

-¿Qué soluciones encontrás?

-Es central poner al conurbano como un gran generador de trabajo. Hay que pensar políticas que alienten las matrices productivas de cada localidad. Generar mayores niveles de equiparación, ciudades integradas. En los barrios populares vive más de un cuarto de la población en situaciones graves. En Lanús el barrio popular más nuevo tiene 16 años y el más antiguo más de 80 años y siguen estando en situaciones de desigualdad profundas sin luz, agua, gas natural. De cada 10 pibes, 6 son pobres. De cada 7, 6 se alimentan mal. Si soy intendente de Lanús lo primero que voy a hacer es desarrollar un fondo de urbanización y hábitat para barrios populares que permita empezar a sanear este enorme desfasaje que tenemos.

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Así fueron los últimos tristes días de Rodolfo Bebán

El artista estaba internado en un geriátrico hacía ocho años. Y su salud se perjudicó en los últimos tiempos.

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Rodolfo se fue lleno de tristeza.
El-Argentino-Noelia-Santone

Por Noelia Santone

Rodolfo Bebán falleció a sus 84 años. Galán de todos los tiempos, dueño de una mirada de ensueño y de actuaciones que se destacaron en el cine, la televisión y el teatro, sin embargo el artista le dijo ´adiós´ a su historia.

Inmerso en una profunda depresión y con algunos problemas de salud, estuvo internado en un geriátrico los últimos ocho años.

Papá de seis hijos, en el último tiempo, Tilli, como enuncia su verdadero apellido, ya no quería salir ni verse con amigos.

El estado de ánimo y orgánico se fueron perjudicando con el correr de las semanas. Hasta llegar a la despedida del protagonista de El amor tiene cara de mujer, entre otros éxitos, en las últimas horas.

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