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Los Larreta de siglos pasados: cuando quisieron prohibir el «vos» y no pudieron

La cruzada contra el lenguaje de la gente tiene antecesores. Un siglo entero lucharon contra el «voseo» y perdieron.

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Domingo Faustino Sarmiento buscaba proteger la «descomposición» de la lengua española. A través de la revista «El Monitor de la Educación Común», publicación del Consejo Nacional de Educación, quería prohibir el «voseo» y que se respetara el riguroso «tú» que venía desde el Viejo Continente. No pudo. Horacio Rodríguez Larreta intenta imitarlo, sólo en eso, en este 2022.

«Al visitar algunas escuelas, he hallado maestros que decían a los alumnos: sentate o parate. Este defecto debió ser corregido hace tiempo. El maestro tiene plena libertad para dirigirse al alumno empleando el pronombre tú o usted, pero debe hablar siempre en castellano«, decía la revista que fundó el llamado «padre del aula» en 1909.

Un material producido por estudiantes y profesores de los Profesorados de Lengua y Literatura, de gestión estatal y privada, de la Dirección General de Educación Superior del Ministerio de Educación de la Provincia de Córdoba, en el marco de acciones Rumbo al VIII Congreso Internacional de la Lengua Española, detalla que entre 1934 y 1946 circularon instrucciones del Estado argentino en las que pedía reprimir el «rioplatense». Hasta 1930, hasta los manuscritos familiares se escribían mayormente con ««.

La prohibición del «vos» alcanzaba a los medios de comunicación. Un paper de 1934 indicaba que «en todas las transmisiones, sin excepción alguna, debe cuidarse con rigurosa escrupulosidad una absoluta corrección en el empleo del idioma castellano, evitando los modismos que desvirtúan y son tan comunes en el decir corriente, como ‘salí’, ‘andá’, etc«.

Farrell -veinte días antes de traspasar el mando a Perón- aprobó el 14 de mayo de 1946 mediante el Decreto Nº 13.474 el Manual de Instrucciones para las Estaciones de Radiodifusión, que consideraba al voseo como «una desfiguración sistémica del idioma nacional«.

Durante el peronismo una de las grandes figuras de la radiofonía era Enrique Santos Discépolo. Su «Mordisquito» era trataba de «vos» a su audiencia.  «¿A mí me la vas a contar?», es uno de sus monólogos épicos que como su tango «Cambalache» aún tienen vigencia. El pueblo escuchaba al que hablaba como el pueblo y no como decían los manuales.

En los ’60 el «vos» comenzó a «oficializarse» en publicidades, periodismo e incluso hasta en sermones religiosos y discursos políticos.

En 1982, cuando la dictadura entraba en su ocaso, la Academia Argentina de Letras finalmente le otorgó al «vos» la legitimidad que le daban los hablantes.

A 40 años, el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, afirmó esta mañana que, «a partir de ahora», los docentes en la ciudad de Buenos Aires «tienen que respetar las reglas del idioma español, tanto cuando están frente al aula como cuando se dirigen a sus familiares», al ratificar la decisión de prohibir el uso del lenguaje inclusivo en las escuelas de nivel inicial, primaria y secundaria del distrito. La historia dice que la batalla que intenta iniciar ya está perdida.

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El Edificio del Molino reabre sus puertas para mostrar sus avances

Según informó la Comisión del Molino, se otorgarán 8.000 cupos, que podrán adquirirse desde el día lunes 4 de julio a las 12, a través de la web oficial http://www.delmolino.gob.ar.

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El mítico Edificio del Molino de Callao y Rivadavia, abrirá nuevamente sus puertas al público para mostrar los avances de su restauración el próximo 8 de julio en la víspera de su 106° aniversario, con capacidad limitada.

Según informó la Comisión del Molino, se otorgarán 8.000 cupos, que podrán adquirirse desde el día lunes 4 de julio a las 12, a través de la web oficial www.delmolino.gob.ar.

Además de la tradicional recorrida por los salones y la confitería, los visitantes podrán visitar el subsuelo, la cúpula, disfrutar de música en vivo y de exposiciones de objetos históricos.

«Se comenzarán a realizar visitas periódicas al edificio, para que la comunidad pueda ver el avance de un lugar histórico de Buenos Aires que, con el esfuerzo de trabajadoras y trabajadores del Congreso Nacional, pronto volverá a ser ese punto de encuentro para quienes quieran disfrutar de un café y su emblemática pastelería», dijeron.

También, desde la Comisión se invita a continuar participando activamente de la recuperación histórica, acercando fotos u objetos que consideren que puedan formar parte del museo de sitio a instalarse en el Molino.

Las novedades de las actividades a realizarse en el monumento, pueden verse a través de las redes oficiales @delmolinook.

El seguimiento de la obra puede observarse bajo el hashtag utilizado desde el inicio de las tareas el 2 de julio de 2018: #lavueltadelmolino.

Ubicado en la intersección de Avenida Rivadavia y Callao, el edificio posee cinco pisos y una azotea con mirador privilegiado y acceso a la torre con cúpula donde «la idea es que funcione otro espacio gastronómico», de los denominados «rooftop bar».

Los tres subsuelos eran ocupados por la confitería que tenía en los sótanos los talleres de producción, los hornos, las máquinas y el depósito; y lo mismo con la planta baja -donde funcionaba el salón de ventas y bar- y el primer piso, donde estaban los tres salones de fiesta.

En tanto, las plantas del segundo al quinto piso eran ocupados por departamentos residenciales.

El inmueble terminado en 1916 bajo la dirección del afamado arquitecto italiano Francisco Gianotti (1881-1967), fue expropiado a los descendientes del pastelero Cayetano Brenna en 2014 y transferido al Congreso de la Nación en cuyo interior se creó la Comisión Bicameral encargada de su restauración.

La Ley 27.009 de expropiación y restauración dispuso que «el subsuelo y planta baja deberán ser concesionados como confitería, restaurante, pastelería o cualquier uso afín», mientras que el resto del inmueble albergará «un museo dedicado a la historia de la confitería» y «un centro cultural a denominarse ‘De las Aspas’ dedicado a difundir y exhibir la obra de artistas jóvenes».

La ejecución del Plan de Restauración Integral del Edificio del Molino (RIEM) incursiona en un abordaje poco habitual de la gestión patrimonial, que contempla la dimensión material e inmaterial de los bienes culturales, desde la multidisciplina y la pluralidad política, con el compromiso de involucrar la participación de la comunidad.

En el marco del RIEM, un equipo multidisciplinario de especialistas del Congreso se encuentra trabajando para recuperar el patrimonio material e inmaterial del inmueble.

Uno de sus últimos exinquilinos, Daniel Espinoza García, filmó allí gran parte su película «Las Aspas del Molino» (2014) que da cuenta de su estado antes de la restauración.

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