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Buenos Aires

Declararon inimputable al libertario platense que celebró ataque a Cristina

José Derman será traslado hacia un establecimiento especializado en salud mental para que sea examinado por un equipo profesional.

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La justicia federal platense declaró inimputable a José Derman, el integrante del espacio libertario detenido este lunes en la capital bonaerense por intimidación pública tras celebrar el intento de asesinato contra la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, y dispuso su traslado hacia un establecimiento especializado en salud mental para que sea examinado por un equipo profesional.

Fuentes judiciales indicaron que el juez federal de La Plata Ernesto Kreplak dispuso que Derman sea sometido a una evaluación en el Hospital Interzonal Especializado en Agudos y Crónicos Neuropsiquiátrico «Dr. Alejandro Korn» de Melchor Romero.

Luego, un magistrado del fuero civil tendrá que decidir el tratamiento que debe seguir, tal como lo dispone la Ley de Salud Mental.

Derman, estudiante de Sociología de 38 años que forma parte de un espacio político-cultural con orientación libertaria y negacionista, fue detenido en una investigación por intimidación pública, tras haber celebrado en redes sociales el intento de magnicidio contra Fernández de Kirchner.

Se trata del «Centro Cultural Rittenhouse», una agrupación que se autodefine como «un espacio de carácter anti-comunista» y desde donde Derman -a través de un video de Youtube- lamentó que no hubiera salido el disparo del arma esgrimida por Fernando Sabag Montiel contra la Vicepresidenta.

Derman fue detenido a partir de la investigación de la Dirección de Contraterrorismo de la Policía Bonaerense, que accedió a un video donde el hombre convocaba a tomar las armas «para arrancar de raíz al marxismo», al mismo tiempo que apuntó contra el actual Gobierno.

En este marco, el juez Kreplak dispuso tres allanamientos en la capital bonaerense, en uno de los cuales fue detenido Derman.

En el fallo se indicó que «la presente causa fue radicada e ingresada el día 4 de septiembre del año curso a partir de la prevención de la Dirección de Contraterrorismo del Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires», a lo que luego se sumó la denuncia de la Subsecretaría de Derechos Humanos bonaerense.

«En base a los elementos reunidos hasta ese momento, el tenor de los hechos puestos en conocimiento, y teniendo en cuenta no sólo la urgencia del caso, sino también las particulares circunstancias que atraviesa el país y la índole del delito presuntamente cometido que pone en riesgo el orden público, se ordenó el allanamiento del inmueble donde reside Derman y del domicilio donde funcionaría el centro cultural «Kyle Rittenhouse» (linderos entre sí) y se dispuso la detención del sospechoso», se recordó.

En los allanamientos fueron secuestraron: un proyectil de mortero de 83 mm, una Netbook, 3 CPU, un dron con control remoto, tres celulares, dos pendrives y dos handys.

Antes de fijar una indagatoria, «atendiendo a las circunstancias emergentes de la investigación sobre el estado de salud mental del imputado, se dispusieron medidas urgentes para determinar la aptitud de Derman de comprender la criminalidad de sus actos y para ser sometido a proceso penal».

Tras los informes médicos, el juez decretó la inimputabilidad de Derman y dispuso su sobreseimiento, mientras sigue la investigación por intimidación pública «en miras a determinar la eventual implicancia de terceras personas en los sucesos que conforman la plataforma fáctica de la causa».

Derman integra una agrupación que montó un local en La Plata cuyos fundadores e integrantes fomentan el negacionismo de los crímenes cometidos por la última dictadura, atacan las políticas de género y las diversidades y promueven públicamente discursos de odio, intolerancia y negacionismo.

El espacio abraza la figura de Kyle Rittenhouse, un joven de Illinois, Estados Unidos, quien con un rifle semiautomático asesinó a dos personas en protestas contra la brutalidad policial en 2020, promociona las tendencias negacionistas en torno al genocidio de la última dictadura y utiliza insignias neonazis.

Desde redes sociales, en apariciones públicas o mediante videos y textos, hace referencia al 24 de marzo como «el Día de Lucha contra la Subversión» o afirma mediante pintadas en la ciudad que las víctimas del genocidio no fueron 30.000.

En sus comunicados el grupo se refiere a las personas detenidas-desaparecidas como «terroristas», reflota en sus redes la teoría de los «dos demonios», «la guerra sucia» y «la amenaza subversiva» y comparte materiales de reivindicación a represores militares.

Desde el espacio, además, dañaron y pintaron murales platenses por la Memoria, Verdad y Justicia con expresiones como «Muerte» sobre rostros de Madres de Plaza de Mayo o escribieron «Zurdos comunistas» sobre el mural-homenaje al histórico dirigente del Partido Comunista Revolucionario (PCR) Otto Vargas.

Al mismo tiempo, se presenta como «un espacio cultural-político de carácter anticomunista y antiideología de género», reivindica la lucha contra lo que denominan una «coalición femimarxista», hace referencia a una supuesta crisis de los «valores occidentales y cristianos» y señala a la visibilidad de minorías y al avance en políticas de derechos humanos como los culpables del declive de la civilización.

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Argentina

Doble parricidio: Del Río intentó aclarar y oscureció

Habló sobre la inactividad de su celular, su llamado al 911, una bolsa de basura en Colegiales y un control remoto. No le creyeron.

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Martín Del Río, detenido como presunto autor del doble parricidio de Vicente López, no solo volvió a declarar que es inocente sino que en su segunda indagatoria intentó atacar algunos puntos de la acusación, como la inactividad de su celular en el horario clave del crimen, su frialdad en el llamado al 911, lo que descartó en un contenedor de basura de Colegiales y el hallazgo en su auto de un control remoto que abre el garaje donde sus padres fueron asesinados.

Así lo indicaron fuentes judiciales al señalar que estas situaciones serán utilizados por el equipo de fiscales de Vicente López para pedir la semana próxima su prisión preventiva, luego de que ayer, en su ampliación de la indagatoria, Del Río (47) y su defensa intentaron justificar.

Una de ellas es la referido a la inactividad que el celular personal de Del Río tuvo en el horario clave de la tarde del 24 de agosto -entre las 16.50 y las 18.30 aproximadamente-, cuando, según la acusación, el imputado dejó «vivo» (encendido) dentro de su camioneta estacionada en Núñez su teléfono, mientras él iba y volvía caminando de asesinar a sus padres en Vicente López, para no ser geolocalizado en la escena y para despistar.

En su primara indagatoria, Del Río había dicho que en ese horario estuvo contestando mails y mensajes dentro de su vehículo, algo que los fiscales ya demostraron que no era cierto en una primera apertura que se hizo de su celular Samsung A80.

Ayer cambió la versión y para justificar que no usó el teléfono en ese horario dijo: «Estando en la camioneta escribí en ese período las pautas para que el Dr. Demarco redacte el convenio que el día 7 de septiembre secuestran en mi camioneta».

Del Río hizo referencia a un documento comercial que fue secuestrado entre los papeles que había en su auto y que, aclaró, lo hizo «a mano» porque en el auto no tenía computadora.

Pero además, en lo que para los fiscales Martín Gómez, Alejandro Musso y Marcela Semería fue una estrategia para justificar la inactividad del aparato, agregó que su celular «se encontraba prendido pero tildado, ya que, con la opción de Mercadopago, la huella, y todas las aplicaciones, se tildan».

«Lo apago, lo dejo descansar, y lo vuelvo a encender. El teléfono estaba prendido, pero tildado», dijo en la indagatoria, a la que accedió Télam.

Otro punto que quiso aclarar es el cruce de mensajes que tuvo con la empleada de sus padres, María Ninfa «Nina» Aquino, cuando el 25 de agosto a las 9.01 le informó que sus padres estaban «muertos» y su llamado posterior al 911, donde con tranquilidad dice: «Sí ¿cómo estás? Mirá… La mucama de mis padres me está diciendo que hay un problema en la casa de ellos. Que mis padres están muertos en el garaje».

«Sé que mucha gente me ha criticado en estos días, diciendo que soy frío, pero no todo el mundo reacciona de la misma manera, verán mi cara como la tengo del estrés que tuve todos estos días, de los ataques de presión que tuve», argumentó el imputado.

Y agregó: «Una novela de terror, nadie lo imaginaba, nadie lo pensaba, un drama familiar. Le digo, Nina estoy yendo para allá, está yendo la policía».

También dio una explicación sobre lo que fue a hacer entre las 20.02 y las 20.52 del 24 de agosto al departamento de la calle Virrey Arredondo 2465, de Colegiales, propiedad de su suegro pero que él usaba como oficina, y donde los fiscales creen que fue a bañarse y a descartar evidencia tras cometer el presunto parricidio.

Allí, Del Río quedó filmado saliendo con una bolsa de tela con algo pesado y 16 minutos después regresando con la misma vacía, en lo que creen que fue una maniobra de descarte de elementos clave como pueden ser el arma homicida y el DVR con las imágenes de las cámaras de seguridad que el autor del hecho se llevó de la escena del crimen.

«Siempre pasamos a ver si hay correspondencia y a hacer un poco de posta ahí. Había quedado basura en el tacho, y habían quedado unas bandejas de comida en la heladera. Como no se puede tirar desperdicios en los tachos, salgo a tirar esa bolsa de basura a uno de los contenedores del Gobierno de la Ciudad, y a darle las sobras de comida a una mujer y dos nenitas que, por lo general, están en la zona«, explicó Del Río sobre su salida del edificio.

Cuando le preguntaron dónde arrojó la supuesta basura, no dio precisiones y contestó: «En la zona. Todo lo tiré en los tachos, di una vuelta a ver si encontraba y volví porque no encontré a la mujer y a las nenas, volví con una bolsa en la mano de tela».

Otro elemento que lo compromete y en el que, según fuentes judiciales, ayer «Del Río mintió», es el control remoto que fue secuestrado oculto en el compartimiento de la goma de auxilio de su camioneta Mercedes Benz, que para los investigadores podría ser el que usaba su padre para acceder a la casa por una de las puertas del garaje donde se cometió el doble asesinato.

Del Río habló ayer de los tres controles remoto que le secuestraron: el «gris rectangular con un botón rojo y un botón verde» que era el suyo y que abría el portón derecho de la casa de sus padres, un segundo «de menor tamaño con un botón blanco que es de la cochera de Virrey Arredondo» -en referencia al departamento que usaba de oficina-, y un tercero hallado «en un buche» de «la parte trasera» de su camioneta.

«Es de un garaje que alquilamos hace ya un tiempo en el barrio de Villa Urquiza y que se utilizaba para poder ingresar por una puerta alternativa sobre la calle Roosevelt. Se guardó el control remoto por las dudas que en algún momento recuperemos ese garaje, no abre Melo. Eso es una alarma. Si van y hacen la prueba en Melo, no abre», le propuso Del Río a los fiscales.

Una fuente judicial confió a Télam que la prueba de ese control remoto ya se hizo y se documentó con un video que, efectivamente, abría una de las dos puertas del garaje donde las víctimas fueron asesinadas en su casa de la calle Melo 1101 de Vicente López.

José Enrique Del Río (74) y su esposa, María Mercedes Alonso (72), aparecieron asesinados -él de tres balazos y ella de uno-, el 25 de agosto en su casona de Vicente López y como presunto autor de un homicidio cuádruplemente agravado fue detenido el menor de sus hijos.

Los fiscales creen que el móvil fue económico, ya que Del Río no podía sostener la mentira de una mudanza que les había prometido a un departamento de Núñez valuado en más de un millón y medio de dólares que no había terminado de comprar.

El Argentino

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