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Argentina

La historia detrás de la foto que se convirtió en ícono del 19 y 20 de 2001

La figura recortada de un hombre que arroja una piedra en medio del humo de los gases lacrimógenos es una de las imágenes icónicas de la represión del 20 de diciembre de 2001.

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El-Argentino-19 y 20 de diciembre de 2001

Por Vera Lauckner

La historia imagen fue capturada por el reportero gráfico Enrique García Medina para la agencia Télam poco después de haber recibido el disparo de una bala de goma en una secuencia de «sincronía perfecta».

Segundos antes de ese encuadre, un policía reconoció a García Medina de habituales coberturas en Tribunales -«me tenía bronca», reconstruye el fotógrafo- y, entre risas, apuntó y le disparó una bala de goma. «Me pegó en el brazo, la cámara me cubrió los ojos y yo le grité ‘sorete’. En ese momento, me corro a la izquierda y veo al pibe que tira la piedra, como una sincronía perfecta», reconstruye hoy.

A 20 años de ese instante que luego se reprodujo en miles como una síntesis visual completa de las trágicas jornadas de finales de 2001 que terminaron en la caída del gobierno del expresidente Fernando de la Rúa, la identidad del joven protagonista capturado por García Medina todavía permanece rodeada de misterio.

«Dicen que se llamaba Bernardo, que era de clase alta y que militaba en el Partido Obrero, que murió de cáncer antes o durante la pandemia», relata el fotógrafo en diálogo con esta agencia.

García Medina recuerda que el balazo que recibió en el brazo le dio «energía» para hacer la foto que, asegura, dos décadas después «todavía» le gusta.

Durante aquella jornada febril de cobertura periodística, Télam emitió 107 fotografías. El registro analógico convivía aún con el digital y los fotógrafos entregaban las capturas en tarjetas o rollos.

«El equipo completo estaba en la calle. Esa foto me llamó la atención apenas la recibimos. Resumía muy bien lo que estaba pensando; era una imagen perfecta. No fue necesario cortarla y era claro que se iba a convertir en una síntesis por su potencia», relata Alejandro Andam, editor jefe de la sección Fotografía en aquel momento.

Para García Medina, la foto también retrata y resume el clima de aquellos días de estallido social cuando «la gente salió a la calle como lo hace el agua cuando hierve en una olla».

«Lo que pasó en 2001 no fue espontáneo, se fue gestando, como la olla cuando está por hervir el agua. Salieron todos, hasta la vecina de al lado. No había banderas, sólo las cacerolas sonando», recuerda.

La noche del 19 de diciembre, De la Rúa anunció por cadena nacional el decreto que establecía el Estado de Sitio y, casi de inmediato, la ciudadanía salió a la calle a manifestarse en contra de esa decisión en una jornada signada por los saqueos y acciones represivas en varias ciudades del país.

«La policía tenía cualquier orden y hacía lo que quería. Era todo tan confuso que ni siquiera ahora me acuerdo, venían por todos lados», recuerda el fotógrafo.

Ese miércoles 19, en las primeras horas de las manifestaciones, García Medina se dirigió desde Plaza de Mayo por Avenida Rivadavia, en el mismo sentido que los manifestantes. .

«Vi que empezaban a correr desde arriba de las escaleras del Congreso y veo un hombrecito tirado. La policía le arrancaba la ropa a los tirones», reconstruye sobre lo que pudo llegar a ver mientras se cubría de las explosiones.

En ese momento sacó otra foto que se volvería histórica: Jorge Demetrio Cárdenas yacía tirado sobre las escaleras principales del Congreso, con un rastro de sangre por detrás.

García Medina también logró retratar al autor del disparo que hirió a Cárdenas, pero nunca lo llamaron a declarar en la causa: «Me da bronca porque me llamaron a declarar por cada pelotudez y por eso, no», denuncia.

Recuerda que se quedó tomando registros hasta las 5 de la mañana, que se acostó a descansar, y a las 7 ya estaba de vuelta en la Plaza de Mayo porque, agregó, «no podía dormir».

García Medina fue colaborador permanente de Télam y trabajó como fotógrafo para Revista Gente hasta el 2019 pero, según asegura, trata de mantenerse «siempre independiente» a la hora de retratar momentos históricos y «guardarlos» para él.

El Argentino

Además de la represión de 2001, registró otros momentos históricos clave como la imagen del dictador Jorge Rafael Videla esposado, además de las coberturas como la tragedia de Cromañón y la masacre de Carmen de Patagones, entre muchas otras.

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Economía

¿Que debería incluir la nueva ley de alquileres?

Otro ítem en el que sí están de acuerdo es que la nueva ley debe incluir estímulos fiscales y crediticios para ambas partes.

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La Unión Argentina de Inquilinos (UAI) y las entidades del sector inmobiliario coinciden de manera general en la necesidad de una nueva ley de alquileres, pero las diferencias aparecen al discutir las parámetros que tendría que contener la potencial norma ya que los inquilinos postulan que en la actualización anual debe haber poca o nula incidencia del Índice de Precios al Consumidor (IPC), mientras que los propietarios pretenden un ajuste semestral o acuerdos específicos entre las partes.

Otro ítem en el que sí están de acuerdo es que la nueva ley debe incluir estímulos fiscales y crediticios para ambas partes.

La Ley 27.551 de alquileres aprobada por el Congreso en 2019 prevé contratos con una duración máxima de 3 años, actualizaciones anuales y, en el caso de rescindir el contrato, un preaviso de 3 meses para no tener que abonar una indemnización, entre otras cuestiones.

La actualización anual del índice por el cual se hace el ajuste anual la ley prevé en su artículo 14 que debe estar constituido por partes iguales entre la variación mensual del IPC y la Remuneración imponible promedio de los trabajadores estables (Ripte).

Al respecto, el presidente de la Cámara de Inmobiliaria Argentina, Alejandro Bennazar, sostuvo que una nueva ley de alquileres debería «volver a los dos años de contrato con un ajuste cada seis meses como máximo ajustado por un coeficiente valor salario (CVS)».

En ese sentido, manifestó, que el nuevo índice de actualización no debería contener el IPC al lado porque «es una incógnita para todas las partes y obliga a negociar constantemente».

Por otro lado, Bennazar dijo que para que pueda haber un descenso de precios en el mercado son necesarios incentivos para que aumente la oferta de inmuebles acompañado por «la vuelta al acceso al crédito, como política de Estado de acceso a la vivienda y al suelo».

«Lo último que hemos incorporado son la compra de viviendas usadas para el blanqueo con dos condiciones, uso del bien propio o para su familia, y en el caso de invertir es aumentar la locativa habitacional por el término de 10 años», afirmó.

En enero en la ciudad de Buenos Aires los aumentos en los precios de alquileres -respecto a diciembre pasado- fueron de 6,2% en los monoambientes, 2,6% en los departamentos de dos ambientes y 4,3% en los de tres ambientes, según un relevamiento del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO).

En tanto, el acumulado de 12 meses de 2022 fue de 102,9% para los monoambientes porteños; 105,1% en las unidades de dos ambientes y 100% en los de tres ambientes.

Estos números cotejan con la suba de 94,8% que marcó el IPC a lo largo del año pasado, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

El presidente de la Unión Argentina de Inquilinos (UIA), Ricardo Botana, dijo que una nueva ley de alquileres tendría que «fomentar que vuelvan al mercado inmobiliario las viviendas que ya no están con incentivos fiscales, de ese tipo, para que la gente construya».

«En algunas grandes ciudades, algunos barrios, también pasó que se fueron volcando mucho a las plataformas de alquileres transitorios, lo que hizo también que se retiraran muchos inmuebles», sostuvo Botana al referirse a la falta de oferta de inmuebles en las ciudades, lo que hizo impulsar los precios de alquileres de viviendas de uso permanente.

Además, indicó que en una nueva ley el cálculo del aumento tendría que tener más preeminencia el Ripte -la remuneración promedio sujeta a aportes al Sistema Integrado Previsional Argentino- sobre el IPC para fijar el índice.

Por último, señaló que la ley de alquileres vigente si bien «trajo consigo nuevos derechos para los inquilinos», falló el artículo 14 donde se plasma el cálculo del índice por el cual se calculan los aumentos anuales «con aumentos de 83%, aproximadamente, desbarajuste dándole al inquilino los primeros 4 o 5 meses».

En tanto, el presidente de la Fundación Vocación Inmobiliaria, Hernan Iradi, enfatizó que lo que están reclamando es que «el plazo sea por dos años y que haya acuerdo de partes como siempre fue. Hoy los alquileres comerciales se alquilan por debajo de precios de la vivienda».

«La actual ley está mal porque está atada a la inflación con aumentos anuales, en febrero los aumentos van a superar el 85%, Argentina tiene inflación muy alta, masivamente se retiraron inmuebles del mercado cuando el plazo lo cambiaron a 3 años», dijo el representante inmobiliario.

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